domingo, 28 de septiembre de 2014

Forever Young

Foto de Freedi proporcionada por amigos comunes.

Hubo una vez una chica de dieciseis años que no creía que pudiera acceder a la belleza. Podríamos decir que estábamos en los años ochenta, 1988 más concretamente, y que estaba sentada a la puerta de un local donde solían reunirse los jóvenes que aún resistían fieles al techno pop. Solía ir allí a menudo, con alguna amiga que no compartía sus gustos, e intercambiaba tímidos saludos con otros jóvenes vestidos de negro  que lucían estrambóticos cortes de pelo y cinturones de remaches plateados; pero a él, a él nunca le había visto, y era extraño, porque ambos llevaban mucho tiempo saliendo por aquel bar. Era alto, tenía la piel aceitunada y los inmensos ojos verdes pintados de negro. Sus pómulos se dibujaban con la luz y sus rasgos afilados competían en sensualidad con los movimientos de una pantera. No sabía que "la belleza", acababa de fijarse en ella. Sin aire, con la sensación de asfixia desde el primer instante, para la joven comenzaría una obsesión que duraría más de quince años y un amor basado en algo tan fatal como el deseo. Realmente la relación que nacería aquella noche  no duraría más de un mes; todo el resto serían fantasía, idas y venidas, sollozos y un desgarrado dolor en el pecho. El mundo a partir de entonces se divididió para ella en dos: antes de aquel breve mes, y después de él. Nunca volverían a tocarse, pero la intensidad del aroma que ella recordaría, planeó sobre todas sus relaciones como un fantasma a veces ausente, a veces descaradamente intruso, hasta los treintaydos. LLamémosla "Ella", ya que así lo estamos haciendo, que queda mucho mejor que llamarla "Yo". A él llamémosle "Caos", que suena mejor que llamarle "Daniel".
    No sólo parte de la infección se debia a un ídolo literario con dicho nombre, sino que esa fue la devastadora consecuencia en su interior. Alrededor del Caos siempre rondan otros dioses, pongamos que son dioses Lares, por aquello de que resultaban más de a pie. A ninguno como a Caos le perseguían las mujeres en tan insistente manera y a ninguno seguían los hombres como le seguían a él. Era el lider irrebatible de su círculo social y todo cuanto sus seguidores querían tener.
Dani, también representado durante mi adolescencia por Tarod, el señor del Caos de los libros de Louise Cooper. y citado en éste relato.

   Sin embargo, a su sombra, más inseguro, más tímido, más afín a Ella, crecía una hierba menos alta pero mucho más fresca. Se llamaba "Freddi", pero llamémosle "Ángel", que era su segundo nombre y como Ella le recuerda. Dos años menor que Caos, con los mismos ojos verdes, unos rasgos muy similares y el cabello rubio, Angel también se perfilaba de negro los ojos, escuchaba techno pop, y bailaba como si no tuviera huesos. Además cosía, fotografiaba, quería estudiar audiovisuales, dibujaba, y era un devoto de la película Los Inmortales. Y todo esto sucedía en un entorno tropical donde los contextos habituales eran la playa, el calor y la música caribeña. Tan desubicados uno como el otro, para Angel y para Ella hubiera sido, quizás, la historia perfecta. Él la miraba desde lejos, ahora lo sé, y cuando tuvieron oportunidad de acercarse, Ella, se prendó inmediatamente de éste hermano menor.  Aún así no ocurrió nada entre los dos. El 7 de septiembre durante una acampada, compartieron saco de dormir y se quedaron inmóviles debajo de las mantas, con temor de respirar y percatarse de que estaban uno junto al otro. las rodillas de él por debajo de las suyas, el puño cerrado, sin atreverse a posar la mano en su hombro, su rostro tan cerca. Ella viajo en sus rodillas, él la levantó en brazos, pasaron un fin de semana roedados de gente ante la que no ocultaron nada, pero se lo ocultaron el uno al otro por temor a no ser correspondidos. Para Angel ella era la inaccesible ex novia de su admirado hermano mayor, para ella,  era tan increíble aún que Caos la hubiera amado alguna vez, que no podía creer que su hermano pequeño pudiese quererla también. Y la barrera  más alta de todas, hacía dos años que Ella sostenía una larga y estable relación de pareja.

Yo fotografiada por Freddi el 7 de septiembre de 1991
 El 7 de semptiembre no ocurrió nada, pero siempre, su memoria, será su aniversario.  Su corazón jamás pudo ser poseído por un único hombre, pero tenía un compañero al que quería profundamente, y al que no podía dejar de lado en ésta historia. Llamémosle Rey Pi. La amistad entre Ella y Angel creció como las espigas que sólo duran un verano, y se secó pronto al sol. Sólo podía madurar cuando Rey Pi estaba lejos, de vacaciones en su pueblo, corriendo alguna maratón en la otra punta de España, y todo se retraía cuando él regresaba. Angel desaparecía, y muy discretamente, ni Ella ni él, jamás pudieron decir lo que sentían. Los momentos que compartieron estaban revestidos de tanta afinidad y tanta magia que aún hoy duelen, 23 años después.

Freddi, fotografiado por mi el 7 de Septiembre de 1991


   Al final de aquel verano infructuoso, Ella se fue de viaje al pueblo de Rey Pi. Aunque su relación estaba dañada, se había empeñado en conocer a la familia de su compañero. La estancia no fue agradable. Fue  un desastre. Posteriormente, él regresó a casa, y ella se demoró un par de semanas más para visitar  a unos amigos en el norte del país. En soledad y reflexión puso en orden sus pensamientos, decidió que continuaba con su pareja y le escribió a Angel una carta absolutamente amistosa. Fue Caos quien recogió la correspondencia.
    A su regreso a las islas, Ella, no hacía más que hablar de qué pasaría cuando se reencontrara con Angel y cómo quedarían las cosas, y la gente a la que se lo comentaba, la miraba en silencio. Había habido una última acampada, Ella lo sabía, y había deseado suspender el viaje para poder irse con ellos. La noche antes de partir hacia el pueblo de Rey Pi, habían vuelto tarde, volvía de la playa, sentada en las rodillas de su amigo, acurrucada en su regazo, y cuando el coche le había dejado en la puerta de su casa, la única vez que ella vio de cerca dónde vivían los hermanos, se quedó contemplando su figura hasta verle desaparecer. La despedida, al contrario que el resto de la noche, había sido seca y fría. No suspendió el viaje. Y gracias a que no suspendió el viaje... seguía viva.Su silueta en la noche sería la última imagen de él que conservase.
   El autobus que les llevaba de acampada ascendía por el enrevesado desfiladero, y en una curva se precipitó al vacío en una caída libre de sesenta metros. Milagrosamente, dos de los amigos de Angel, acertaron a saltar por las ventanillas en pleno vuelo y sobrevivieron. Él no. Y ella hubiera estado sentada a su lado.Seguramente nada le hubiera impedido hacer esa excursión. Nada.
Freddi, 1991, foto facilitada por uno de sus amigos tiempo después.


   A veces, ella iba a visitarle al cementerio; le dejaba flores, le cantaba Forever Young de Alphaville, y  hacía dibujos de ámbos recordando los momentos que vivieron juntos, y los que no vivieron: Ella sosteniéndole a él en brazos, un duende con las alas rotas.
Una noche soñó. Soño con dos figuras sentadas en la oscuridad lejana, nada más. La noche siguiente volvió a soñar lo mismo, y supo que eran ellos dos, Angel y ella, y esta vez la imagen se acercó. Sentados en una cabaña de madera, trazando mapas para una próxima acampada, él giró hacia ella sus ojos verdes y con tranquilidad le dijo:
- Sé que quieres preguntarme algo, hazlo.
- ¿Estás bien?- fue todo lo que Ella pudo decir
- Estoy bien. Los que me preocupais sois vosotros- contestó Angel. Y viendo que no se atrevía a pedirle un abrazo, la rodeó suavemente.
 Tiempo más tarde Ella averiguaría que otro de los hermanos de Angel recibiría exactamente el mismo mensaje en un sueño. ¿O no era un sueño?

  Dos años después, por vez primera y con otro grupo de gente, recorrió la carretera que había hecho aquel autobús. Durante el camino, en el coche, alguien puso la banda sonora de Los Inmortales y el "Who wants to live forever" de otro Freddy, muerto dos meses después que él, con el mismo nombre y en el mismo año, la sobrecogió tanto que perdió el pie en un sendero y cayó  rodando sobre sí misma  por el  declive que se precipitaba en un vacío sobre la playa.
   Pero todo eso sucedería después. Aquel primer otoño sin él, Caos gritaba bajo los laureles de indias de La Rambla, que su hermano no estaba allí, en el cementerio. "¡Él  Es, y punto!"; el dolor era tan intenso que todo se reducía a esa frase.Era incapaz de articular otro argumento. Y Rey Pi, espectante y sufridor del constante amor de Ella por Caos primero, por Angel después, por ambos al mismo tiempo que por él, una noche de carnaval en que el confeti volaba sobre las calles vacías le preguntó:
- Te enamoraste de Angel, ¿Verdad?- y ella no se atrevió a mentirle, y le contestó que sí.
Con un hondo suspiro y pensando en los dos hermanos, Rey Pi contestó:
- Con un vivo puedo luchar, con un muerto, no.
Y siguieron caminando juntos, y otra muesca dolorosa se dibujó en la madera de su relación, que acabaría dos años después.


Rey pi (prefiero no citar su verdadero nombre por respeto a su intimidad actual).1990

El día en que aquel autobus cayó por el barranco, fue un 28 de septiembre de 1991.
Yo tenía 19 años, Freddi 18, Dani 20, y mi pareja de entonces, 25.
Ha llovido mucho, hace más de una década que no he vuelto a las islas, sé que su cuerpo ya no está enterrado en aquel nicho bajo los sauces. Aún se me quiebra el pecho cuadno escucho "Forever Young". Aún no puedo escuchar el "Who want to live forever" de Freddy Mercury. Aún me hace llorar el "7 de septiembre" de Mecano. Hace doce años una medium le dijo a Dani que Freddy había permanecido cerca de él y cerca de mí, protegiéndonos a ambos, pero que ya se estaba marchando. Un par de años antes una vidente me había dicho que alguien me protegía desde el más allá. No le hice mucho caso, tampoco a la medium de Dani, pero más o menos por aquella época, dejé de sentir que a mí nunca podría ocurrirme nada.
De todos los dibujos que hice en su memoria, éste es uno de los dos únicos que cabe destacar. El otro, un hombre enroscado en una espada, está en poder de su hermano Daniel (Caos), si es que no se ha desprendido de él. Actualmente no conservo relación con él ni, más tristemente, con nadie de su entorno.

   
Muriel Dal Bo

En memoria de una de las criaturas más hermosas que he conocido... 23 años después de su marcha y aún con dolor.
Donde quiera que estés, volveremos a encontrarnos. 

Fotografía de Freddi tomada por mí. 7 deSeptiembre de 1991





Estas tres últimas fotos proceden de fotocopias  que me ayudaron a reunir el resto de nuestros amigos, (los dioses lares a quienes menciono en esta historia)
Forever Young
(La canción de Freddi)
Who wants to live forever
(de su película favorita y muchas cosas más)
El 7 de Septiembre
Nuestro aniversario... o lo que yo he creído como tal. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada